Agasajada por mi amiga y su familia me encontré en una ciudad con personalidad, historia y encanto. Y en una casa en la que de verdad me sentí "como en mi propia casa". Por desgracia (?) me "abandonaron" por un viaje de trabajo-estudio y pasé 4 días sola, gozando del silencio, mis pensamientos absortos y absurdos, de una casa de 3 plantas plagada de alfombras por las que rodar cual croquetilla de espinacas con piñones y con mil y un lugares, mil y una tiendas, mil y una esquinas, mil y un aromas. Todo nuevo, todo por descubrir, conocer y apreciar. ¡Waaaa! GOZADA MÁXIMA. La parte fea es que me perdí par de veces, pero eso es por falta de orientación y por puro despiste, porque voy pensando en muchas cosas y en nada a la vez mientras callejeo. Y aún así, su lado bueno tiene porque siempre encontré gente amable que hizo lo pos-imposible (palabra de Barney Stinson) por entenderme y hacerse entender dándome indicaciones y porque también hallé cosas que no tenía planeado ver y me gustaron. Mucho. Me siento afortunada por ello. Y lo mejor de todo: ha sido un tiempo valiosísimo para mí y me han ofrecido repetir. Les voy a tomar en serio, porque Portugal es muy grande y solo visité Porto y Coimbra :D
Entre las cosas que más me gustaron, se encuentran:
La Casa da Música: en la que me hice fotos divertidas, aprendí cosas sobre la acústica de sus diferentes estancias, gocé haciendo la payasa y compré un cuaderno estilo moleskine para satisfacer mi necesidad de coleccionista de cuadernos curiosos xD Visita libre o guiada en horarios concretos, por 3€ en portugués o inglés.
La Fundación/Parque/Museo de Serralves: donde me añadí por la cara (y haciéndome la sueca -cambiando mi nacionalidad- ;) ) a un grupo de estudiantes becados y premiados de Rusia, Finlandia y no sé dónde más, para escuchar en inglés las explicaciones de un guía que se merece un premio (fantástico el muchacho explicándose, en serio) y vi los jardines, la casa y el museo completo con ellos en hora y media por 7€. La exposición que encontré disponible fue: ÀS ARTES, CIDADÃOS! que me impresionó y de la que me llevo también buenas fotos y sensaciones. Y ¡cómo no! También en su loja, compré OTRO cuadernito curioso para mi colección. ¡Jajaja! Inevitable.
La Torre Dos Clérigos: que tiene una barbaridad de escalones y escalones que según los asciendes, se van haciendo más cortos a la vez que el hueco de la escalera se estrecha. Agobia un poco pero vale la pena subir hasta el final. Da unas vistas magníficas de la ciudad, los puentes, el río... Además de que en su exterior es PRECIOSA. Solo 2 euros y puedes estar arriba el rato que quieras. Eso sí: bien abrigado si es en estas fechas, que la rasca que hace a esa altura es considerable.
El Palácio de Cristal: que tiene no solo el palacio para ferias y congresos, sino unos jardines y mirador fabulosos. Diferentes alturas de vegetación, variedad de plantas y esculturas que animan el paseo. Incluso llegué a sentirme un poquito Alice por el jardín de los sentimientos... Una sensación inigualable pero repetible: siempre que vuelva, claro :)
Y estas cuatro, son estas solo por nombrar algunas porque dejo atrás las catedrales (vieja y nueva) de Coimbra, las pastelerías, el Café Majestic, los edificios de decoración vanguardista, modernista y muchos más movimientos que me dejo atrás porque COU e Hª del Arte quedan ya muy lejos pero que igual me encandilaron y... ¡Los bolinhos do bacalao! ¡Qué cosa más rica! Caseros, claro. De "por ahí" no sé cómo serán, pero dicen que no demasiado buenos.
En definitiva: Oporto es 100% recomendable como destino urbano para conciertear, muse-ear, callejear, engordar y descansar.
Fotos:












1. "Inmigrantes en todos lados" Mensaje neón en árabe en la exposición "Citizens, to the arts!" de Serralves.
2. Sin comentarios por lo real y bien que se expresa. Vinilo en la exposición de Serralves.
3. Desafío a la pantera, mascota del equipo de fútbol del Oporto. A las puertas de su estadio.
4. Disfrutando de la luz, los espacios y los azulejos de una de las salas de la Casa da Música.
5. Falseando un té en la Boulangerie de Paris, centro de Oporto, donde solo se recomienda tomar croissants. Lo demás, regular.
6. El Palácio de Cristal con luz de media mañana.
7. Suspiro "coimbrés"; grande como mi mano, delicioso y barato.
8. Monumento a la música. Parque Verde do Mondego. Coimbra.
9. Oso de césped implantado en la zona infantil del Parque Verde do Mondego. Coimbra.
10. Crisis infinita. Mensaje luminoso rodeado de mármol en Serralves. (Sí, blogger me ha desordenado las fotos, pero paso de colocarlas :P )
11. Pequeña vista de la Ribera del Duero, por donde quedan las bodegas. Precioso.
12. Sentirse Alicia en el laberinto es fácil en rincones de los Jardines del Palácio de Cristal. Oporto.
hannamary

1 comentarios:
Me alegro mucho de que disfrutaras :) Yo tengo vagos recuerdos de Coimbra, porque fui de pequeña con mis padres. De hecho lo que más recuerdo es la llamada "Portugal dos pequenitos", una especie de parque con recreaciones de edificios en miniatura, con castillos y jardines, muy bonito. Por aquel entonces yo cabía en aquellas casitas, jaja, imagínate la de años que han pasado. Si no lo visitaste apúntatelo para la próxima vez, que seguro que te hace gracia :) También recuerdo el bacalao, riquísimo de todas las maneras en que lo probé!
saluditos!
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